En Semana Santa el perdón está flotando en el aire. Faltan aún unos días pero ya se palpa en el ambiente esta festividad tan especial. Se respira en el ambiente recogimiento, reflexión y perdón. Los tambores convocando… el silencio sobrecogedor en las calles a pesar de estar a rebosar de gente, las emociones a flor de piel… la devoción y la pasión cristiana hacen mágicas las procesiones. Se sea creyente o no, son un verdadero acto social de gran valor humano cultural. Y a todos nos hace reflexionar, independientemente de nuestras creencias, sobre lo importante que es aprender a perdonar y reconciliar.

El resentimiento nos intoxica y nos lleva a vivir en constante agonía, con miedo innato a que nos vuelvan a hacer daño. Es una de las cargas más pesadas que una persona puede llevar. Físicamente nos enferma, mentalmente nos deprime.

En Semana Santa el perdón está flotando en el aire por lo que es el momento ideal para las reconciliaciones. Inspírate y atrévete a dejar atrás la mochila de dolor y sufrimiento, rompe las cadenas y decide avanzar en la vida con seguridad y más libertad. Para ello necesitas afrontar directa o indirectamente tanto el dolor como las situaciones que te han producido esos nudos emocionales.

Si decides reconciliarte en persona…

Reúnete con las personas con las que necesites resolver un conflicto. Intenta que tus palabras no hieran, no lastimen y que muestren inmensa ilusión por una reconciliación.

Si prefieres reconciliarte a distancia…

En ocasiones es muy complicado encontrar la forma de acercarse a alguien con el que hay un nudo emocional. Sin embargo siempre es mejor hacerlo sin intermediarios para que no se distorsione el mensaje. Lo ideal es hacerlo personalmente por un medio escrito o incluso mejor: audiovisual. Te recomendamos http://www.hastasiempre.es/legadoemocional ya que por nuestra experiencia, es un producto ideal para pedir perdón y reconciliar a las personas cuando cuesta dar el paso, cuando hay mucha distancia física o emocional.

Sea como sea que decidas hacerlo, sé valiente y atrévete. Sácate esa espina del corazón y recupera la alegría de vivir con la conciencia tranquila. Reconcíliate. Por su bien, por tu bien.

 

 

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